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Ciberespacio y soberanía

Ciberespacio: ¿Quién debe legislar? 

El derecho internacional e interno siempre se han definido haciendo referencia a los principios de soberanía y territorio. Una de las principales dificultades para los juristas ha sido siempre cómo tratar disputas transnacionales o en espacios no sujetos a soberanía estatal, determinar las leyes aplicables o la competencia. Esta problemática ha estado siempre presente en el derecho, por ejemplo en las actividades en alta mar o espaciales. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías, este fenómeno ha vuelto a la actualidad jurídica, lo vemos en el derecho aplicable al ciberespacio, que no puede ser considerado como territorio en su definición clásica, sino como un espacio virtual incoercible.Ciberespacio.jpg

La solución que se ha dado históricamente ha sido un cambio de paradigma en la concepción del derecho, variando el concepto de la soberanía territorial como ámbito de aplicación de las leyes estatales y control gubernamental, hacia un concepto de soberanía funcionalista (en otro post detallaré esta soberanía y su evolución en el tiempo). En la práctica, uno de los primeros casos que suscitaron esta problemática en Internet fue el Caso Yahoo a principios de milenio.

Esta variación de un derecho aplicado al territorio, que pierde su efectividad en el mismo, hacia un enfoque funcional, surge de los conceptos de territorio y espacio. Como territorio entendemos aquellos ámbitos espaciales sometidos al derecho y soberanía de un Estado; el territorio en sí mismo, marítimo, aéreo. El espacio son aquellos lugares que no se pueden ver sometidos a la soberanía de un único Estado; el espacio ultraterrestre (más allá del espacio aéreo), la alta mar, la Antártida, y hoy en día, el espacio virtual, INTERNET o el ciberespacio.

La soberanía territorial permite a un Estado exigir a otros Estados, que no interfieran en el ejercicio de su poder de gobernar: que no ejerzan actividades materiales, coercitivas u otras en unos límites espaciales. Esta soberanía se entiende como una idea de poder gubernamental ejercida en un territorio, en términos de actividades en el que su fundamento sería la efectividad.

De este modo, nos alejamos de la teoría del territorio como objeto. La soberanía territorial no es un derecho real de propiedad ni nada que asegure a los Estados un espacio real, no se concibe por el derecho internacional el territorio como una cosa. Es un elemento esencial del ordenamiento jurídico internacional, pero este es un término que no podemos adoptar en el espacio virtual, debiendo ser adoptada en términos funcionales buscando la efectividad del control de las actividades en dicho espacio.

Así, la soberanía funcional podría definirse como la necesidad de tener en cuenta estas actividades en una dimensión global que va más allá de la zona espacial de competencia territorial de un Estado. Convirtiendo al Estado en soberano no por definición, sino para realizar un objetivo marcado por el orden internacional, que pueda controlar las actividades realizadas en un espacio incoercible para un Estado como tal.

El ciberespacio está adoptando esta concepción funcionalista de la soberanía. Debemos ser capaces de definirlo como ámbito espacial para poder establecer un gobierno eficaz y funcional del mismo. Algunas actividades deberán ser concedidas expresamente a Estados en el plano internacional, puesto que el derecho internacional debe velar por una estructura social de la comunidad humana. En otras no podrán intervenir todos los Estados. En definitiva, esto va a suponer una nueva repartición de las competencias en el derecho internacional en virtud de dichas actividades.

Siendo crítico y práctico, todavía hoy existen Estados que siguen teniendo un poder excesivo sobre el ciberespacio, basta con ser consciente del nacimiento y desarrollo de Internet. Toda actividad en la red circula y es monitorizada por los Estados-Unidos, por donde pasan los grandes cableados que dan forma a Internet (programa Stormbrew revelado por Snowden). Esto hace aún más necesario que tengamos claro el concepto de soberanía en el ciberespacio, y nos apresuremos en adoptar normativas internacionales que sean más garantistas. Podemos tener en cuenta la reciente caída del Safe Harbor y el aparente acuerdo de las Instituciones Europeas en cuanto a la nueva Directiva de Protección de Datos.


Fuente: Profesor Jean-Jacques Lavenue

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